martes, 5 de mayo de 2015

Triunfitos

La realidad nos la cuentan "triunfadores". A veces son unos triunfadores bizarros, especialistas en pequeñas parcelas del saber, de la técnica o solo
expertos en medrar. Nos comemos a todas horas un relato de la realidad que es poco realista, porque representa la visión y experiencia de una minoría muy
reducida. Los que se nos presentan como referentes son los que menos se nos parecen. Pertenecen a otra realidad social, un mundo de lujos, privilegios,
conceptos y autorrealización al que muy pocos pueden acceder. Ni siquiera "teniendo lo necesario".

Y no importa que los pongan como ejemplos de superación o de cómo esta sociedad es supuestamente abierta y posibilita llegar a lo alto. La realidad es
tozuda: te dirá todos los días que estadísticamente, los triunfadores son un porcentaje ínfimo de la población. En cualquier ámbito. Y también comprobarás
que nada se rige por principios automáticos e iguales para todos y que su relato siempre es sesgado.

Así que ¿por qué creerlos o prestarles atención? ¿Qué intereses defienden? ¿Quién les paga? ¿Cómo llegaron dónde están? ¿Qué necesidad tenemos de gurús,
líderes, maestros o "estrellas"?
Si buscas conocimiento, lo tienes más a la mano que nunca antes en la historia. Y ese conocimiento, ese progreso técnico,
el arte que nos encandila, no lo crearon individuos partiendo de la nada, sino que son fruto de un esfuerzo colectivo a lo largo de generaciones.
El concepto de "genio" es pura paja mental y está cargado de toda clase de mierda ideológica y pseudocientífica.