martes, 27 de septiembre de 2011

...my only friend, the end

El fin se acerca...y no hablo de los Doors o del calendario maya. La música en directo peligra mucho, sobre todo si es rock. No pasa nada en semana santa cuando cortan barrios enteros y dan por culo durante 12 horas seguidas con bandas tocando a duelo. No pasa nada en navidad con villancicos a todas horas, en todas partes y escaparates que molestan a cientos de metros. Nadie controla los decibelios durante ferias y romerías, no pasa naaaadaaa aunque un caballo casi te pise. Y cientos de ejemplos más de como las fiestas populares solo son para algunos. Y de como los políticos las han convertido en algo zafio y vacio, olvidando los orígenes de las celebraciones, buscando engrosar estadísticas, imponiendo un modelo de ocio por cojones y marginando las alternativas.
Si por ejemplo  quieres tocar en la feria de tu pueblo tendrás que pasar sí o sí por concejales, dueños de las casetas o de los bares. Lo más probable es que te despachen al primer intento.
Por otra parte, están los ayuntamientos que "apoyan" a los grupos locales pensando en los votos que les puede reportar. Tampoco me parece bien pero es mejor que nada. La feria pasada en Álora programaron a casi todos los grupos locales y les pagaron bastante bien. Sin embargo la poli no tardó mucho en retirar a unos amigos que se pusieron a tocar en una calle peatonal, sin molestar y con la ayuda de una caseta.
El rock pasa un momento cercano a la censura, al menos en la zona que conozco. Ayer me enteré que otro concierto fue parado por la poli y el bar amenazado con denuncias y clausura a pesar de tener la licencia para música en regla.
Apenas hay opciones: aislarnos aún más o buscar salidas. Hay que cambiar de mentalidad. Podríamos seguir el ejemplo de los ravers; nada ha podido con las raves clandestinas y cada vez se hacen más. Un concierto clandestino sería incluso más fácil.
El rock no es popular, ok. El que no le guste que no vaya, sin problema. Pero somos muchos a los que sí nos gusta. Y estamos desunidos...en realidad lo peor del rock son los mismos rockeros. Ya sea por envidias, competencia, egos, o como quieras llamarlo, los propios músicos son los peores enemigos para los músicos. De ellos, de nosotros, depende que funcione...pero la mayoría siguen con un plantemiento irreal que no lleva a ningún sitio. El "típico rockero" pierde el culo por parecer guay, es vanidoso, egocéntrico y quiere que le hagan famoso. Si me equivoco y en el fondo son tipos sensatos, amables y generosos, la mayoría de los que conozco lo tienen muy oculto.
Con el típico rockero no se puede contar. Está demasiado ocupado en su mundo de fantasía.
Pero aún hay suficiente gente que quiere ver y oir música en directo. Que prefiere una buena actuación a cualquier otra cosa...¿un concierto al aire libre es un plan malo? Nadie te obliga a quedarte, es gratis, hay música, bebidas, hay sitio de sobra, ambiente limpio, se puede fumar, etc, etc.
Todo puede ser muy simple: con tres - cuatro grupos que quieran hacerlo se hace.